lunes, octubre 16, 2006

"Soledad no es estar solo; soledad es estar contigo mismo hasta hartarte"


¿Hasta dónde se puede llegar a modificar la personalidad sin llegar a transgredirla? Digo más: ¿cuál es nuestra verdadera personalidad, la originaria, la genética, la primera? Resulta muy difícil separar lo cromosómico de lo adquirido, lo natural de lo asimilado. He oído algunas veces que el carácter de cada uno se basa en un 50 % en la herencia genética y la otra mitad en nuestras circustancias personales y experiencias. Discrepo. La sociedad actual (frívola, banal, rutilante) y, por extensión, las personas que la forman, tiene un impacto brutal e incalculable en cada uno de los individuos que la conforman. La volubiliad y variabilidad están a la orden del día, así como la tendencia a la imitación en pos de una mayor aceptación y éxito social. Resultado: una homogeneización de criterios, valores, principios y hábitos. Por supuesto que me estoy refiriendo, sobre todo, a la gente joven.

Hagámonos de nuevo la misma pregunta: ¿Hasta dónde se puede llegar a modificar la personalidad sin llegar a transgredirla? Al hilo de lo antes comentado, un alto porcentaje de la gente opta por dar dos o tres retoques a su forma de comportarse (voluntaria o involuntariamente) para gozar de buena prensa entre su grupo de iguales y demás gente vinculada a su vida diaria. Aunque a veces esta "transformación" es pasajera y baladí, en otras ocasiones acaba revirtiendo en cambios que finalmente se asentarán en su personalidad y echarán raíces. Esta es, sin duda, una de las grandes tragedias de la sociedad de consumo, enferma de una carencia alarmante del valor de la identidad propia. Ahora bien, no llevemos lo del cambio al extremo. Estarán conmigo en que en la vida también es muy necesario saber ser camaleónico, para así adaptarse a todo tipo de situaciones. Renovarse o morir, que dijo aquel. Voy más allá: le pese a quien le pese, la hipocresía y la mentira, en sus justas medidas, son mecanismos básicos en la convivencia humana y en las relaciones sociales. ¿Sobreviviría alguien cuyo comportamiento fuera el mismo en todas las situaciones y con todas las personas? Rotundamente no. Una cosa es no traicionar tus propios valores y otra muy distinta pecar de idiota peliculero.

Y he aquí que me encuentro con mi dilema: hasta donde cambiar para no dejar de ser yo. A veces me siento empujado a bascular hacia un talante más sociable, si bien en parte ya lo he hecho. Pero entonces me doy cuenta de que, si algún día esta mediocre sociedad logra que deje de comportarme como el rancio y el misántropo que soy, sé que a partir de tal nunca lograría ser feliz. Porque estaría traicionándome a mí mismo. Seamos camaleones, no impostores.

2 Comments:

At 19/10/06, Blogger linkin said...

Hola niño q pasa!?
He de confesarte una cosa; es la 4ª vez incluida ésta que entro en tu blog, y aún sabiendo que puedo dejarte un comentario no lo he hecho.Lo siento pero es así. Después de haber visto tu fluidez y tu don de palabra me has dejado K.O. Pero esque volví a entrar y leí tu segunda entrada; y de nuevo me caí de la silla!!! Vaya calidad chaval!! No conocía este don tuyo, aunque también es verdad es ahora cuando te estoy comenzando a conocer. Bueno aún así le he echado valor a la cosa y aquí estoy dandole a mis neuronas para escribirte algo que más o menos pueda quedar bien en tu blog (porque ni queriendo me parezco a ti y no es coña creeme).
Bueno chico,antes de terminar con este "comentario-tostón" quiero volver a felicitarte por esa parla que tienes que algunos ya conocían pero que yo sin duda no. Muchos besitos. Sigue escribiendo así y dándome envidia ok?

 
At 26/10/06, Blogger Lai Ming said...

He de incluir a tu razonamiento que por lo general, existen en algunos individuos de una población una serie de caracteres producidos espontáneamente y con base tanto genética como ambiental llamadas mutaciones. Si, sé que parece el típico rollo del biologo (en mi caso actual, científica marina), pero considero que tiene relevancia en el post. Creo que existen personas que, tal vez a su pesar, resultan dotadas con sutiles diferencias que ni siquiera pueden cambiar (porque aún no se ha conseguido manipular esos genes), creando ventajas y desventajas sociales. ¿Y es que puede un ser extrovertido llegar a ser realmente tímido? De modo que dudo pueda producirse la reacción contraria. Es propio del ser humano adaptarse al ambiente, pero quien posee una personalidad fuertemente definida, con caracteres arraigados, hay barreras que no puede traspasar por mucho que se empeñe.
Una vez expuesto mi comentario quería decirte que por una extraña razón me siento muy orgullosa de ti. Ya sabes que eres bueno en esto, pero me encanta que lo demuestres.
Hasta pronto niño prodígio.

 

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