miércoles, noviembre 15, 2006

"Regla matemática número 31: allí donde va una mujer bonita siempre hay un imbécil cerca"


Después de una de mis sesiones de reflexión injustificada he llegado a la siguiente conclusión: las mujeres son alérgicas a la puntualidad. Hombres del planeta Tierra, no pierdan el tiempo martirizándose y haciéndose ilusiones, ella nunca llegará a la hora. Las mujeres poseen una desmesurada capacidad, casi inagotable, de tener siempre a mano una ingeniosa excusa que las exculpe inapelablemente de sus continuos retrasos, ya sea todo verdad o sea eso mismo, una excusa. Tan compleja es esta práctica que, estarán conmigo todos los varones españoles frustrados, bien merece un estudio pormenorizado y concienzudo que esclarezca las claves de dicha conducta toca-narices.


Hay dos tipos de excusas en la vida: las razonables y las de las mujeres. Las primeras son de una índole netamente cotidiana y bien conocida por todos nosotros. A saber: perdí el autobús de y media, me he encontrado con un colega de la facultad, me quedé dormido, había mucho tráfico....Vale, vale, vale!!! Todas estas cosillas le pueden pasar a cualquiera pero, ¿y las de ellas? Caso práctico al canto:

Has quedado con tu novia a las 7:15 para dar una vuelta y despejaros de estudiar y tal. El punto de encuentro es más o menos equidistante a tu casa y a la suya, por lo que no existen razones, a priori, para que pase eso que tanto temes. Pero tú, persona sabia y bien escaldaíta después de repetidos retrasos, le convienes por teléfono: “nena, sé tan puntual como te sea posible”. Porque si le dices “y a ver si hoy llegas de una puta vez a la hora coño, que no es tan difícil”, como el cuerpo nos pide a todos decir y como está mandao, pues te dirá que hay que ver lo borde y antipático que eres y cuando os veáis te castigará A TODO. En fin, que te presentas en el sitio S a la hora H con tu mejor sonrisa a las 7:18, que es un retraso razonable. Y tal y como te temías, sí, aún no ha llegado. Te esperas hasta y media tratando de llenar tu cabeza con los mejores pensamientos posibles, ahí como un novio ejemplar, moderno y cosmopolita, amordazando a esa cualificada voz que te repite una y otra vez algo así como que él ya se lo esperaba y que estaba clarísimo. Le das un toque, desesperado, pero es inútil. Una terrible certeza te asalta poco a poco, te va calando; ya casi no puedes pararlo. Pronto esta lucha entre el bien y el mal se desequilibra y entras en un estado emocional que solo puede definirse con una palabra: ENCABRONARSE. Llegados a este punto hay varios desenlaces posibles en función de la crueldad de la fémina en cuestión. Está primero la versión Light, que llega media hora tarde y se justifica diciendo que se ha encontrado por el camino con su amiga Helena del instituto (¿te ha preguntado por el evolución sociopolítica y económica de la sociedad esquimal entre los siglos XVIII y XIX?). Después está la que se retrasa tres cuartos de hora o una hora y cuando llega te suelta con total naturalidad que su madre le ha mandado recoger la cocina, limpiar el salón, sacar la basura, pasear al perro, darle un “limpiaito al coche de papá”, ordenar el cuarto y hacer la compra del mes. Dicho esto, y después de haber contado hasta diez, se te ocurre recordarle la eminentemente comunicativa función que desempeña ese aparato llamado teléfono en nuestra vida diaria, pero pronto caes en la cuenta de que sería absolutamente inútil hacer tal cosa. Amigo mío, no te quejes todavía que podría ser peor. Cuando llegan una hora y media tarde (sí, escalofriante pero verídico) y tú, por supuesto, ya estás de vuelta en tu casa mascando el mosqueo, se le ocurrirá espetarte la mayor de las excusas conocidas, pabellón supremo de la ideología femenina en pareja: es que no sabía qué ponerme. Y acto seguido pondrá la guinda diciendo: “me he entretenido un poco, jiji “ (risita conciliadora)


Todo esto lo escribo aun a sabiendas de la reacción del bando de las hembras: qué exagerado eres, todos son tópicos, los impuntuales sois vosotros….y un largo etcétera de paridas y excusas sin fundamento, producto de una mente corroída y alienada por polladas como las tanga girls, amigas para siempre o yo lo que busco en un hombre es sinceridad. Hombres del mundo mundial, alcemos la voz contra la cruel práctica de la impuntualidad injustificada (y sus crueldades en general) que tantas tardes nos amarga y que no nos deja disfrutar de las cosas verdaderamente importantes y gratificantes como son el chocolate blanco, la pizza taco del Slopy o esas tardes de lluvia tan íntimas donde disfrutar al lado del mando de la videoconsola o el sinuoso teclado del ordenador. Sí, hombres del mundo, reivindiquemos el materialismo de andar por casa en lugar de la dependencia femenina. Así es mucho más facil ser feliz, no me cabe ninguna duda. ¿Saben por qué? Pues porque, aunque las adoro y no podría vivir sin ellas, a fin de cuentas las personas son imprevisiblemente puñeteras; y esa canción que tan bien suena……..pues siempre suena igual.

1 Comments:

At 18/11/06, Anonymous La Peke said...

Desde luego es que en ese aspecto a los hombres os pongo un 10 y la coletilla de "sois unos santos".
antes que nada pondre que me incluire en el saco denominado "las mujeres" aunque yo sea la excepcion que corrobora la regla.
bueno pues es cierto que cualquier buena mujer que se precie, siempre llegara tarde a los sitios y eso ocurrira aunque comienze a arreglarse y a preparar las cosas dos horas antes de su partida. pero todo tiene su buena explicacion. Cierto es que hay algunas que son mas perdonadables que otras como la de que te has quedado dormido, el bus etc.. etc.. pero bueno explicaremos, de boca de una mujer, las demas opciones.
una chica cuando comienza el proceso de arreglamiento, tiene muchas cosas que hacer. Enumeremosla:
1º) ducha relajante para no tener las ojeras marcadas por la juerga de la noche anterior.
2º) eleccion del vestuario. Para ello la mujer se pasara un intervalo de 3/4 de hora de media en probarse diferentes modelos, por supuesto que no sola una vez, para despues hechar otro cuarto de hora en la eleccion de los 3 o 4 mas adecuados. Para dicha eleccion de nuevo tendra que probarselos y de acuerdo a la cara y al color que le vaya ese dia se decidira.
3º) maquillaje acorde al vestuario seleccionado. En maquillarse perfectamente hechara unos quince minutos.
4º) vestirse, o mas bien podriamos decir embutirnos en esos pantalones que os gustan tanto, pero que son dos tallas menos de la que se necesitaria.. por lo que se nos van 10minutos haciendo estiramientos en la cama para poder abrochar el pantalon.Y encontrar los zapatos adecuados para dicho modelos. el vestirse conlleva, por supuesto, todo alaborio en manos y cuellos.
5º) peinarse. el gran dilema universal. el tiempo para este apartado dependera de la cara del dia, del vestuario, de lo rebelde que esten los pelos, y de si "¿me lo aliso o me lo rizo?" para lo cual a veces es necesario la consulta a la madre o, en su defecto, al telefonazo a una amiga la cual pensaba llamarte en ese momento para lo mismo¡¡ "jooo tia que fuerte".
5º) la preparacion del bolso y la terminacion de la eleccion de alaborios para el pelo y pendientes, si olvidar la ducha de perfume¡¡
Como veis chicos las mujeres necesitamos mucho tiempo para poder estar presentables a vuestra vista, y al igual que ustedes tambien nos entra pereza tener que levantarnos del sofa.
Pero, y ahi la gran diferencia entre chicos y chicas, es que ustedes pasais de poneros medianamente decentes para nosotras porque os queremos tal y como somos, sin embargo, y tal como esta el mercado femenino, si no nos arreglamos a la minima estais mirando a la tia k esta con el escote asta el ombligo y los pantalones ceñidos con las botas por fuera.
por esa razon y a vuestro pesar, preferimos tardar antes de que esteis babeando delante de nosotras con la primera warrona que pase por delante.

 

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