martes, enero 02, 2007

"El Jazz es el sonido del lamento del alma"


Hoy me apetece hablar de música. ¿Existe un psicólogo más comprensivo, un placebo más placentero? Siempre es igual de certera e igual de ingeniosa, y además siempre da en el blanco. No como nosotros, que acertamos una vez y erramos estrepitosamente las nueve restantes. Desde luego, cuando alguien consigue comprender perfectamente lo que sientes, entender 100% lo que te es incapaz expresar debidamente, eso es un puto milagro. Me queda el consuelo, bastante dulce por cierto, de que me resarciré de lo que me has dicho o de lo que me has hecho cuando, en la soledad de mi reflexión, suenen esos acordes que me liberen por un momento de la pesada carga de mi espíritu ennegrecido.

¿Muy pesimista? Bueno, es lo que hay. No te quepa duda de que, cuanto más mires a tu alrededor y más conozcas y analices las cosas, más razones tendrás para dejar de creer en esa quimera llamada optimismo. Los optimistas sólo pueden ser dos tipos de personas: o las que esconden la cabeza debajo de la almohada y reniegan de la realidad, o las suficientemente fuertes como para sobreponerse a ella. Podéis elegir esconderos en la música pachanguera y en el romanticismo pop barato para no saber nada de nada, alienados y viviendo en la peli; o podéis, por contra, tener los cojones de mirar de frente al plantel y atreveros a renunciar a cosas, a decir no de vez en cuando y a vivir una vida de principios y de respeto contigo mismo y con los demás. ¿Suena algo estresante, verdad? Bueno, no dije que fuera a ser fácil. El Rock, el Jazz y el Hip Hop hay que sentarse a escucharlos, ellos no suelen hablar por sí solos.

Así que, bueno, tú ahora sólo elige entre la pastilla roja y la pastilla azul.